Erika Strecke - Psicoterapeuta Humanista

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Información sobre el trastorno de ansiedad "ataques de pánico"

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10 pasos hacia la serenidad

Posted by Erika Strecke on 14 Ee marzo Ee 2015 a las 20:30 Comments comentarios (4)

Conocernos mejor a nosotros mismos y reconocer nuestros verdaderos deseos es la base para vivir sin ansiedad. Para conseguirlo debemos generar un cambio de actitud que nazca de una escucha atenta y respetuosa de nuestras señales emocionales.

Los síntomas de la ansiedad nos indican la existencia de sufrimiento psicológico. Es entonces cuando corresponde que nos ocupemos de este dolor, tomándolo como una señal, como una advertencia. Si vamos por la carretera y una luz roja se enciende en el tablero del automóvil, seguramente no nos detendremos, nerviosos y enfadados, para indagar en las causas de la alarma y ponerle remedio.

Al ir a buscar las raíces del problema, tratémonos a nosotros mismos como lo haríamos con un buen amigo, con respeto y cuidado. Si queremos superar la ansiedad tenemos que empezar por escucharla.

1. DECIDE CUIDARTE

Escucharnos no es obsesionarnos con nuestro malestar, ni perseguirnos a nosotros mismos como si estuviéramos cometiendo un delito, ni buscar soluciones inmediatas que difícilmente sean reales. Se trata de generar, desde nuestro interior, un claro y evidente cambio de actitud. Dejar de rechazar lo que nos inquieta para abordarlo con el mismo cuidado que lo haríamos si se tratara de otra persona.

2. TU CUERPO ES TU ALIADO

El cuerpo es un gran aliado en este proceso de auto escucha y descubrimiento. Mostramos, con frecuencia, un embotamiento tal respecto de las sensaciones que provienen de nuestro cuerpo que sólo logramos escucharlas cuando nos hablan a gritos, a través del dolor o de síntomas extremos que inmediatamente ligamos al peligro o a la presencia de una enfermedad. Sin embargo, los signos más cotidianos nos ofrecen mucha información valiosa: una tensión en el cuello y los hombros nos puede estar hablando de un exceso de carga y responsabilidad; una sensación de fatiga y abatimiento puede que nos indique que estamos empeñados en algo que quizá, en el fondo, no deseamos; una contracción exagerada de la mandíbula suele estar relacionada con una ira sostenida, tal vez desde tiempo atrás, que necesita ser atendida. Estas, como otras muchas señales corporales, suelen ser la manera en que se expresan numerosas situaciones de insatisfacción prolongada que derivan en sentimientos de profunda ansiedad.

Además aprender técnicas de relajación, como el yoga, o de auto conocimiento corporal, es de gran ayuda para reconocer los momentos de ansiedad y para identificar sus posibles causas. Recuerda que existe una clara proximidad entre la tensión muscular y la ansiedad, así como entre la relajación y la serenidad. Empezar por calmar el cuerpo abre las puertas para tranquilizar las emociones.

3. AMPLIA TU ABANICO EMOCIONAL

Debemos aprender a “leer” de manera correcta en las sensaciones que percibimos.

Solemos contar con un espectro muy reducido y fijo de emociones reconocidas como propias, pero nos damos pocas oportunidades de explorar y transitar caminos nuevos.

Hay un sinnúmero de estados emocionales que escapan a nuestro repertorio conocido, muchos estados emocionales que son descartados porque juzgamos que provienen de un mundo extraño e inquietante, y al que con exagerada facilidad teñimos siempre de los mismos colores: ansiedad o miedo que sin embargo pueden disfrazar al entusiasmo por ejemplo.

4. SUMA ACCION Y EMOCION

Frente a un estado emocional que asumimos como ansiedad, podemos preguntarnos: “Si, en este momento, llevado por esta emoción, yo hiciera lo que realmente siento que necesito ¿qué haría?. Utilicemos la emoción para imaginarnos una acción.

Pueden aparecer escenas o fantasías inesperadas que nos brinden mucha y novedosa información acerca de nuestro proceso interno. Por ejemplo, si hace días o semanas espero encontrar a una persona por la que siento evidente atracción, quizás al encontrarla de forma inesperada sienta que no sé qué decirle, que se me seca la boca y que no sé como comportarme. Pero si me dejo llevar por la emoción y hago lo que realmente siento, quizá podría decirle, simplemente: “Que suerte que te he encontrado, tenía muchas ganas de verte”.

5. TU ERES EL PROTAGONISTA

También podemos intentar cambiar el punto de vista, por ejemplo, cambiando la pregunta “¿Qué me está pasando? Por ¿Qué me estoy haciendo?: Se trata de adoptar una actitud más activa acerca de mis acontecimientos internos, para no comportarme sólo como un espectador pasivo e impotente.

Es diferente decirse a uno mismo “Tengo un nudo en la garganta” que “Me estoy apretando el cuello”. La segunda expresión no es que diga lo mismo utilizando otras palabras, sino que dice más que la primera, al instalarme como activo protagonista de la situación. Si me doy cuenta de que estoy haciéndome algo pernicioso, tal vez pueda intentar resolverlo de alguna manera menos dañina.

6. EXPRESA TU ANSIEDAD

La ansiedad, como cualquier otra emoción, debe buscar el camino de su autentica expresión mediante la palabra, la acción, la interacción, el encuentro con los demás.

Siempre debemos buscar vías para la expresión de la ansiedad: puedes hablarlo con un familiar o amigo de confianza, puedes describir sobre papel tus sensaciones, puedes dialogar con ella tratando de entender que te estás diciendo a ti mismo. Pero a veces la ansiedad nos abruma de tal forma que no es posible una respuesta creativa inmediata, y entonces conviene descargarla. Nunca debe ser ahogada en nuestro interior, pues eso es muy perjudicial. Prueba darle salida a través de cosas tan saludables como el llanto, el grito o la actividad física.

7. BUSCA TIEMPO PARA TI MISMO

Si necesitamos evaluar nuestras posibilidades y recursos para enfrentar las exigencias de nuestra vida cotidiana, tales como el trabajo, la vida familiar, el crecimiento como pareja, la realización profesional o la mejora de nuestras relaciones de amistad, primero necesitaremos tiempo para pensar, y eso no se puede hacer cuando saltamos de una obligación a la siguiente o cuando postergamos, de manera indefinida, un decisivo encuentro con nosotros mismos. Démonos un lugar en nuestra propia agenda. Rescatemos horarios dentro de nuestras actividades que nos permitan disponer de tiempo libre.

8. ¿URGENTE O IMPORTANTE?

La ansiedad nos asalta a menudo cuando nos hallamos desbordados por requerimientos que demandan nuestra atención inmediata.

Debemos aprender a discriminar lo urgente de lo importante. Se trata de una distinción que perdemos de vista cuando nos vemos inmersos en el fárrago de lo cotidiano.

9. NO SEAS TAN EXIGENTE

Cuando nos perdemos en los mares de la sobre exigencia, solemos ponernos por delante cometidos inalcanzables. En el mercado no se venden días de treinta horas ni manos de nueve dedos. Es común escuchar personas que se quejan de su incapacidad, frente a requerimientos que, en realidad, serían imposibles de cumplir para cualquiera. Las exigencias inalcanzables están de antemano condenadas a llevarnos a la parálisis y al bloqueo mental.

10. TODOS SOMOS HUMANOS

Aprendamos a construirnos una vida de dimensiones humanas. Solemos asimilar la noción de límite a la de restricción. Pero límite también significa contención y conciencia de contención. Superar limitaciones implica un proceso cuidadoso, uno de cuyos mayores logros es reconocer el nuevo límite. Los límites siempre existen, pero podemos expandirlos. En eso consiste el crecimiento. Negarlos nos lleva, inevitablemente a la ansiedad.

 

 

La erradicación de pensamientos negativos

Posted by Erika Strecke on 8 Ee marzo Ee 2015 a las 20:35 Comments comentarios (0)

 

La erradicación de pensamientos negativos.

Primero penetra en la mente un mal pensamiento. Entonces cultivas una imaginación fuerte. Te deleitas dando vueltas a ese mal pensamiento, consintiendo que permanezca en tu mente. El pensamiento negativo, al no ser resistido, va gradualmente fijándose en tu mente, hasta ser muy difícil de expulsar.

Los pensamientos ganan fuerza por medio de su repetición. Si cultivas en una ocasión un pensamiento bueno o malo, ese pensamiento tendrá una cierta tendencia a regresar de nuevo.

Los pensamientos similares se agrupan, lo mismo que los pájaros de la misma especie forman una bandada. Si cultivas un solo pensamiento negativo, se agruparán en ti todo tipo de malos pensamientos y te harán caer. Mientras que si cultivas cualquier pensamiento bueno, se reunirán en ti todo tipo de pensamientos buenos y te elevarán.

Controla tus pensamientos. Del mismo modo que conservas sólo las frutas buenas de la cesta, desechando las malas, conserva únicamente los pensamientos buenos en tu mente, rechazando los malos. Extirpa la codicia, la avaricia, el egoísmo. Cultiva únicamente pensamientos puros. Aunque ésta sea una tarea difícil, tendrás que practicarla. Donde no hay esfuerzo no hay ganancia.

Los pensamientos son como las olas del océano. Son incontables. Puedes desesperarte al principio, pues puede que algunos se desvanezcan, mientras que otros se derramarán como una corriente poderosa. Los mismos viejos pensamientos que fueron en una ocasión suprimidos, pueden volver a mostrar su cara después de algún tiempo. Nunca des lugar al desaliento durante tu práctica. La fortaleza espiritual interna se manifestará en ti gradualmente. Podrás sentirla y triunfarás al final. Todos los sabios de antaño tuvieron que afrontar las mismas dificultades que tú experimentaras ahora.

Date cuenta por ti mismo de las graves y funestas consecuencias de los malos pensamientos. Eso te pondrá en guardia cuando éstos te asalten. En el momento que aparezcan, esfuérzate por distraer tu mente con algún otro objeto, con pensamientos positivos, la meditación o un mantra. El deseo sincero de expulsar los malos pensamientos te mantendrá siempre alerta. Tanto es así, que incluso si te asaltan en el sueño, te despertarás de inmediato.

Vigila tu mente a cada minuto. Llena tu mente de pensamientos sublimes y date tiempo para que ellos entre en ti.

 

 

 

Querido Trastorno de Ansiedad

Posted by Erika Strecke on 12 Ee abril Ee 2012 a las 21:25 Comments comentarios (1)

Querido TA

Si!, querido...  Aunque no siempre fue así, debo reconocer que cuando llegaste a mi vida me causaste tanto miedo… pensé que era el final de mi vida. No te conocía, nadie me había hablado de ti así que eras un intruso incómodo y desagradable.

Nunca olvidaré aquella tarde que te presentaste en mi vida por primera vez. Me sentí morir… acaso eras el enviado para llevarme de esta vida? –pensaba. Aunque después de esa fecha te mantuviste por un año bastante benévolo conmigo, dándome pequeñas señales de que seguías por ahí y que no quise ver… ahora entiendo por qué un año más tarde regresaste con la misma intensidad y yo… seguí sin hacerte caso, vaya!,, quizás no estaba lista o quizás estaba aterrada y prefería darte la vuelta por el miedo que me causabas.

Recuerdas esta tercera vez que irrumpiste frenéticamente en mi vida?, hasta a terapia intensiva fui a dar y entonces si no me quedó otra alternativa que hacerte caso.

Once años de conocernos, de relacionarnos de todas las manera posibles… no!, más bien soy yo quien me relacioné contigo de todas las maneras; temiéndote, odiándote, evitándote, amigándome contigo, escuchándote y ahora… agradeciéndote que hayas llegado a mi vida.

Si, querido TA, he aprendido tantas cosas gracias a ti… Me has enseñado tanto. Me obligaste a dejar de ver afuera y empezar a verme a mí. Gracias a ti aprendí a conocerme, a reconocerme, a reconstruirme, a darte voz, a escucharte, a entender que era lo que me pedías.

Hoy se que siempre has querido lo mejor para mí, que esa ha sido tu misión al llegar a mi vida y quiero decirte que lo conseguiste aunque entiendo que no haya sido fácil tampoco para ti, lo frustrado que te habrás sentido cuando no te hacía caso, cuando te evitaba, cuando te odiaba. Buscaste por todos los medios comunicarte conmigo y vaya que te llevó tiempo conseguirlo.

Perdóname por haberte odiado y maldecido, perdóname por no atenderte en su momento… simplemente, no sabía como…

Hoy solo puedo agradecer a la vida y a ti tu presencia y perseverancia. Gracias por no desistir, por tantas oportunidades de hacer que me diera cuenta de la gama de posibilidades infinitas que tenía para cambiar y llegar a sentirme plena y feliz.

Siento que te alejas cada día más. - Yo que me había resignado a vivir contigo hoy creo que hasta te voy a extrañar, aunque se que en tu sabiduría infinita siempre estarás ahí para enviarme mensajes que prometo no volver a dejar pasar en caso de que vuelva a equivocar mi camino.

Gracias siempre querido TA!

Con amor

Erika

Psicoterapia gestalt y ansiedad

Posted by Erika Strecke on 4 Ee abril Ee 2012 a las 21:55 Comments comentarios (5)

Según Fritz Perls, el creador de la terapia gestalt, dentro de nosotros viven dos personajes.

Perls los denominó: “el perro de arriba” y el “perro de abajo”. El “perro de arriba” se ocupa de todos nuestros “deberías” resultado de las ideas recibidas sobre el mundo por parte de nuestros padres y del entorno que nos rodea. Son los mandatos sobre cómo tienen que ser las cosas y lo que en psicología se conocen como “introyectos”

En cambio el “perro de abajo” lucha por satisfacer nuestros deseos, instintos, necesidades, por aquellas cosas que pedíamos de forma natural y cuando éramos unos niños.

Según la gestalt la ansiedad es la expresión de un conflicto entre estas dos partes de la persona. Surge cuando lo que deseamos está en oposición a lo que dicta nuestro deber, cuando nuestro “perro de arriba” no nos deja llevar a cabo algo que necesitamos, no nos da permiso para obtener nuestro deseo o para aceptar lo que soy. Por ejemplo, si estoy necesitado de afecto y, en lugar de pedir a alguien que me acoja, me empeño en seguir fuerte y solo; es probable que aparezca ansiedad.

También aparece la ansiedad fácilmente en los momentos de estés cuando las sobre exigencias no nos dejan atender nuestras necesidades y deseos.

Para resolver este conflicto interno la gestalt propone establecer un diálogo entre estas dos partes de uno mismo hasta que puedan llegar a un acuerdo, negociar para que dejen de competir y colaboren para conseguir lo que se requiere.

Habría que lograr que “el perro de arriba” permita cubrir mis necesidades, mientras el “perro de abajo” da permiso para realizar lo que yo creo que debo hacer. La ansiedad desaparece cuando me acepto de forma completa a mí mismo con mis deseos y mis creencias para que estas dos partes de mí convivan en armonía.

También es muy frecuente que este tipo de conflicto interno surja en momentos de transición como puede ser el paso de joven a adulto, al tener un hijo, al separarse de una pareja… Es decir, en momentos de cambio cuando hemos vivido acontecimientos que han convulsionado nuestras vidas. En estas situaciones somos más vulnerables a la ansiedad porque tenemos que modificar nuestros esquemas de la realidad y flexibilizarlos para adaptarnos a circunstancias.

En una sociedad como la nuestra en la que los cambios son constantes no es extraño que la ansiedad afecte a tantas personas. Aceptar lo que nos pasa, admitir que la situación nos sobrepasa y pedir ayuda para superar el conflicto serán los pasos que nos llevarán a la solución.

Mireia Darder

Psicóloga y terapeuta gestáltica

Cofundadora del Institut Gestalt de Barcelona

Aceptacion como camino del cambio

Posted by Erika Strecke on 4 Ee marzo Ee 2012 a las 19:35 Comments comentarios (0)

ACEPTACION COMO CAMINO DEL CAMBIO

La auto aceptación es la condición previa del cambio. Si aceptamos lo que sentimos y lo que somos, en cualquier momento de nuestra existencia, podemos permitirnos percatarnos plenamente de la naturaleza de nuestras elecciones y acciones, y nuestro desarrollo no se bolquea.

Si podemos abrirnos a lo que experimentamos, permanecer conscientes y recordar que somos más grandes que cualquier emoción aislada, al menos empezaremos a trascender los sentimientos indeseables, y a menudo podremos disiparlos.

Cuando se aprende a aceptar una emoción, se deja de tomarla como una catástrofe. Y entonces deja de ser nuestro amo.

La aceptación nos libera e introduce a la realidad.

Si no podemos aceptar un sentimiento (o un pensamiento, o un recuerdo), debemos aceptar nuestra resistencia. Si conservamos la resistencia en un nivel consciente, comenzará a disolverse.

Aceptarnos a nosotros mismos es aceptar el hecho de que lo que pensamos, sentimos y hacemos son todas expresiones del sí-mismo en el momento en que ocurren. Si no acepto plenamente una parte de mi conducta pasada, es casi inevitable que la repita de una forma u otra. Los errores que estoy dispuesta a enfrentar se convierten en peldaños de una escalera que conduce a una autoestima más elevada.

Auto aceptación es el coraje que se requiere para admitir que dentro de mi hay un lugar donde, con defectos o sin ellos, me gusto a mí misma.

Es una especie de egoísmo primitivo que es la marca de nacimiento de todo organismo consciente; y sin embargo, tengo el poder de actuar contra él o anularlo.

Puedo tener una autoestima pobre y aceptarlo junto con las dudas sobre mí misma y los sentimientos de culpa. “Los acepto como parte del modo como me experimento a mí mismo en este momento”. La autoestima es imposible sin la aceptación de sí mismo. La autoestima la experimentamos, la aceptación de sí mismo es algo que hacemos.

NIVELES:

1. La aceptación de mí mismo es mi negativa a estar en una relación de confrontación conmigo mismo.

2. No puedo perdonarme una acción que no reconozco haber realizado.

3. El interés en actitud de aceptación y compasión no fomenta la conducta no deseada sino que reduce la probabilidad de que acontezca.

Para experimentar y aceptar mis emociones necesito:

a) prestar atención al sentimiento o emoción

b) respirar suave y profundamente, permitiendo un relajamiento muscular, permitiendo experimentar el sentimiento.

c) Constatando la realidad de que éste es mi sentimiento (lo poseo)

PARADOJA: La aceptación de lo que es, es la condición previa del cambio. Y la negación de lo que es me deja pegado en ello.

El supremo crimen contra nosotros mismos es el rechazo de nuestros aspectos positivos. Podemos estar tan atemorizados de nuestros dones como de nuestros fallos.

El cambio esta en ti

Posted by Erika Strecke on 25 Ee febrero Ee 2012 a las 19:40 Comments comentarios (0)

Si hay algo que deberíamos tener bien claro es que los cambios en nuestras vidas nunca acabarán. El cambio es lo que es y no hay forma de cambiarlo. Lo que si podemos cambiar es la manera en que manejamos el cambio, y la manera en que el cambio nos cambia.Todo está en movimiento, y si definimos cambio como la alteración de configuraciones, veremos que el cambio es el orden natural de las cosas.

Parto de mi creencia en que existe la Divinidad, que la vida tiene sentido, que los seres humanos poseemos alma, que nuestro cuerpo es algo que tenemos y no algo que somos y que la mente está siempre bajo nuestro control.

La mente constituye una herramienta, un mecanismo, y que el alma es el combustible de la maquinaria. Mientras menos combustible usemos, más ineficiente srá el funcionamieto del motor. Por otro lado, si nuestra alma proveé a nuestra mente energía espiritual, tendremos la "mente llena! y el funcionamiento de la maquinaria podrá producir milagros.

La mecánica de la mente:

La mayoría siente amenazada su forma de vida al enfrentar cualquier tipo de cambio importante, en especial si está relacionado con dinero, salud ó relación. En medio de la confusión, cuando todo se derrumba en torno nuestro, no podemos identificarlo con el nombre de cambio.

Cambio no es sinónimo de fin. El cambio es una variación de cualquier circunstancia, situación o condición, física o no física, de manera que el original se altera de manera tan radical que se vuelve irreconocible, y es imposible regresar a algo semejante al estado anterior.

 

 

 

Tu controlas tu atencion y tus pensamientos.

Posted by Erika Strecke on 17 Ee enero Ee 2012 a las 21:05 Comments comentarios (5)

Parar el pensamiento.

Cuando te des cuenta de que estás pensando negativamente, grita (mentalmente si estás con otras personas): "Alto", al mismo tiempo que tocas con tu lengua la parte interior de tus dientes frontales.

Si sientes que no puedes controlar las preocupaciones o pensamientos negativos, haz el siguiente ejercicio:

Primero lee las instrucciones y luego, con los ojos cerrados todo el tiempo, llévalo a cabo.

También puedes hacerlo, si alguna persona te va dando dichas instrucciones o si las grabas.

  • Cierra los ojos y respira lenta y suavemente.
  • No forces la respiración, simplemente deja que el aire entre y salga de tu nariz.
  • ¿Notas alguna diferencia en la temperatura del aire que entre por la nariz y el aire que sale?
  • Fija la atención en tu cuerpo.
  • ¿Qué sucede en las diferentes partes de tu cuerpo cuando inhalas y qué sucede cuando exhalas?
  • Ahora con los ojos aún cerrados y respirando suavemente, pon atención a lo que sucede en el lugar en el que te encuentras.
  • ¿Cuál es la temperatura?
  • ¿Qué sonidos escuchas?
  • ¿Qué olores puedes detectar?
  • Regresa tu atención a tu cuerpo.
  • ¿Cómo sientes tus manos y tus pies?
  • Nuevamente, con los ojos siempre cerrados, regresa a los sonidos que escuchas a tu alrededor.
  • Piensa en alguna situación agradable, relacionada con alguno de esos sonidos.
  • Ahora regresa la atención a tu respiración, a la temperatura de tu nariz.
  • Respira dos veces contando del 1 al 5 cuando inhalas y del 6 al 10 cuando exhalas.
  • Abre tus ojos.

¿De qué te diste cuenta?

Seguramente de muchas cosas en relación a tu propio cuerpo y quizás al lugar en el que te encuentras.

Sin embargo en relación a la ansiedad y a nuestros pensamientos, lo importante es que te des cuenta, que tú controlabas tu atención y la dirigías hacia donde tú querías.

Podías ignorar ciertos aspectos y resaltar otros de acuerdo a tu voluntad.

Tú controlas tu atención y tus pensamientos.


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